lunes, 11 de abril de 2011

Expansión musulmana

Islam Expansión musulmana:
En el 622 Mahoma organiza en Medina una comunidad de fieles que pronto es lo bastante fuerte como para unificar toda Arabia. Tras su muerte en 632, el islam se expande como una mancha de aceite fuera de la península arábiga, aprovechando la debilidad de Bizancio. En doce años,los árabes conquistan Palestina, Siria y Egipto, y aunque su unidad espiritual se rompe al fraccionarse sus adeptos entre sunitas -que sostenían que los califas debían ser elegidos por los fieles- y chiítas partidarios de que el califato estuviera reservado a los descendientes de Mahoma-, la unidad política es mantenida por la dinastía omeya. En un siglo, la expansión árabe llega al Magreb y la península Ibérica por el oeste, y a las lindes de India y China por Oriente, islamizando Mesopotamia, Persia y Afganistán. A partir del siglo X, el mundo islámico se fragmentó políticamente, pero su fuerza religiosa no cesó, difundiéndose por el norte de la India, Sumatra (1290), Malasia (1400), Java y las Molucas (1450-1490). En general, el islam no insistió en la conversión de los pueblos vencidos, al menos cuando se tratara de cristianos y judíos, pues el Corán anima a respetar las religiones del Libro (la Biblia). En cualquier caso, sus relaciones con otras culturas fueron notables en el plano mercantil. En el año 758 había mercaderes musulmanes instalados en Kanfu o Cantón (China) y un siglo después llegaron los chinos a Bagdad. De ellos aprendieron los árabes la técnica de la fabricación del papel, que pronto extendieron por su área de influencia, incluida Europa. Y en siglo IX, China, India e Indonesia sobrepasaban en muchos aspectos (arquitectura, geografía, matemáticas...) el nivel de civilización europeo. El islam hizo de puente entre ambos mundos.
Invasión y gobierno de los turcos selyúcidas (s.X):
A partir del siglo X, los esfuerzos de los califas abasíes, que eran sunitas, por mantener la unidad política islámica fracasan. Distintas dinastías, casi todas chiítas, desafían su autoridad en diversas regiones del teritorio; un espacio extenso que alberga pueblos y etnias muy diferentes. En esta época, los turcos selyúcidas, originarios de las estepas de Asia central y oriental, se establecen en Bagdad y gobiernan en nombre de los abasíes. Instauraron un Estado musulmán basado en el equilibrio entre los militares (turcos) y los burócratas y hombres de leyes (persas o árabes). Sus dirigentes y quienes les sucedieron ya no fueron califas sino sultanes, y sus pequeños reinos prosperaron en el marco de una organización islámica internacional que fue posible gracias a una religión y a una ley comunes, por la lengua árabe y por el desarrollo comercial. La desunión de los emires posibilitó las conquistas cristianas de Nicea, Antioquía y Jerusalén durante la primera cruzada (1096-1099). Repuestos del ímpetu inicial cristiano insuflado por Urbano II, conseguirán rechazar las siguientes siete que se suceden en dos siglos.
El Imperio turco:
El hijo del primer sultán Osmán (1258-1326) estableció su capital en Brusa (hoy Bursa), frente a Constantinopla. En 1358, Solimán capturó Gallípoli, lo que permitió a los turcos establecer una cabeza de puente en Europa. Murad I (1359-89) estableció la capital de su Imperio en Adrianópolis, hoy Edirne (1366) y derrotó a los serbios y a sus aliados en junio de 1389. Bayaceto I (1389-1402) sometió Valaquia, Bulgaria, Tesalia, Macedonia y aniquiló a Hungría y Polonia en septiembre de 1396, pero fue derrotado a su vez por el mongol Tamerlán. Mohamed I (1402-21) restableció el Imperio y bajo Murad II (1421-51) se convirtió de nuevo en potencia agresora. Defensas en la isla de Malta En 1453 Mohamed II toma Constantinopla. El Peloponeso fue conquistado en 1456, Albania en 1470, Crimea en 1474 y Moldavia en 1478. Selim I (1512-20) dedicó su energía militar a la dominación del SO de Asia y del N de Africa; pero fue bajo el reinado de Solimán II (1520-1566) cuando el Imperio turco alcanzó sus límites más extensos y se convirtió en una amenaza para la cristiandad. En 1521 Solimán capturó Belgrado y un año más tarde Rodas. En 1526 la batalla de Mohács decidió la suerte de Hungría, que perdió su independencia. El avance turco encontró el primer obstáculo en las murallas de Viena (1529). Por otra parte el sultán se hizo dueño del Mediterráneo, aunque no pudo dominar la resistencia de Malta. Selim II (1566-74) conquistó Chipre y muchas islas jónicas, pero la batalla de Lepanto, en octubre de 1571, mostró a Europa que los turcos no eran en realidad invencibles. La decadencia del imperio era visible en todas partes en la época de los tres sultanes débiles, Murad II, Mohamed III y Ahmed I, especialmente en Persia y Hungría. Con Mohamed IV (1648-87) comenzó una era más gloriosa. Pero las únicas conquistas fueron Creta, Podolia y parte de Ucrania. Viena fue sitiada por segunda vez sin éxito en 1683 y después de una guerra ruinosa Mustafá II (1695-1703) se vio obligado a concertar la Paz de Carlowitz, por la cual Turquía renunciaba a todo Hungría excepto el Banato, además de ceder Morea a Venecia, Podolia a Polonia y Azov a Rusia. Ahmed III (1703-30) fue el primero en sufrir la presión de Rusia, aunque recuperó Azov de esta nación, pero las guerras con Austria le fueron desastrosas y por la Paz de Passarowitz (1718) Turquía renunció a la Pequeña Valaquia, parte de Bosnia y Serbia a favor de Austria. Casi el reverso exacto de este pacto fue el Tratado de Belgrado (1739). Los designios de Rusia respecto a Polonia condujeron a una guerra entre Turquía y Rusia en 1768. Aunque los turcos fueron derrotados, solamente perdieron, por el tratado de Kuchuk-Kainardji (1774), el distrito de Kubán y algunos otros lugares del S. de Rusia. Trece años más tarde, Rusia y Austria pretendieron desmembrar el imperio turco, aunque fracasaron parcialmente en su empeño.
Plaza amurallada de Corfú Grecia bajo el dominio turco:
Los turcos otomanos habían dado comienzo a la conquista de los Balcanes, ocupando, desde 1360, la Tracia, y posteriormente Tesalónica (1387 y 1430) y Morea (1446). En 1456 Atenas cayó en sus manos. Su avance había sido facilitado por las continuas disensiones entre los príncipes bizantinos, los caudillos occidentales y la república veneciana, que entró muchas veces en tratos con los otomanos a fin de obtener ventajas comerciales. Numerosos príncipes aceptaron y reconocieron la soberanía del vencedor. Sin embargo la pacificación nunca fue completa, sino que se produjeron frecuentes levantamientos: en Morea (1463-1479), en Rodas (1522), en la Grecia central (1571). El arzobispo de Trikke (Trikala), en Tesalia, Dionisio, fue la figura más sobresaliente de aquella resistencia: después de haber dirigido una revuelta, que duró de 1595 a 1601, intentó una segunda en Epiro, pero fue condenado a muerte y ejecutado (1611).
Organización de los territorios ocupados:
La Grecia turca estaba sometida al beylerbey de Rumelia, dividida en seis provincias o sanyak (Morea, Eubea, Eocia-Atica, Tesalia, Etolia-Arcadia, Epiro, Grecia central) y en distritos administrativos por los subasis; posteriormente se agruparon las sanyak formando wilayet, gobernados por bajás. Parte de las tierras fue confiscada para su distribución como feudos militares entre los sipahis o para su entrega en total propiedad a los musulmanes o al clero islámico.
Condiciones de la población griega sometida:
Los antiguos habitantes de aquellos predios quedaron reducidos a servidumbre. Los otomanos dejaron en posesión de sus bienes a los monasterios ortodoxos y a los grandes propietarios que se les sometieron; y, en las regiones montañosas, los indígenas conservaron sus tierras y su libertad. La ocupación turca ha de considerarse como la propia de un ejército acampado en país vencido, por lo que su principal mira fue mantener el orden. Los no musulmanes (los raya) estaban obligados a pagar un tributo por cabeza(jaray) además de otros muchos impuestos; aparte de las milicias (los armatolos) autorizadas en algunos lugares, no podían llevar armas, y se les forzaba a servir de tripulantes en los navíos. Podían, en cambio, practicar su religión y conservar su clero; de esta suerte, el patriarca de Constantinopla llegó a ser un jefe nacional. Asegurada la percepción de los impuestos, los griegos se encargaron de efectuarla y adquirieron así en las poblaciones una autoridad consagrada por su reconocimiento como jefes de las mismas, asistidos posteriormente por consejeros municipales elegidos (arcontes).
Debilitamiento del poder turco:
Al debilitarse el poder central del sultán, la anarquía se fue extendiendo a partir del s.XVIII, y hubo bajás que se convirtieron en déspotas. Los griegos se refugiaron en los montes, donde formaron bandas de salteadores (los kleftes y los palikares) que, con el tiempo, serían un elemento importante en la lucha nacionalista. Otros, en la costa, se dieron a la pesca y a la piratería. A favor de las capitulaciones concertadas por el sultán con Francia, Inglaterra (1580) y las Provincias Unidas (1612), se desarrolló el comercio y muchos griegos se dedicaron a él, ocupando los puestos que antaño tuvieron los venecianos. En Constantinopla, los griegos del barrio del Fanar se enriquecieron y pasaron a ser una burguesía influyente aun en el gobierno, el cual les confió ciertas funciones , como la de ragomín de la Puerta. Otros se establecieron como negociantes en los puertos de oriente y de occidente, sobre todo en Rusia.
Invasión de los mongoles (s.XIII):
Pero en el siglo XIII sobrevino la invasión del ejército mongol y la toma de Bagdad en 1258. Las tropas mongolas avanzaron a través de las estepas, desde China hasta el Cáucaso, arrasando cuanto hallaban a su paso. El recuerdo de aquellos guerreros nómadas venidos de Mongolia y Siberia oriental aún causa escalofríos en algunas ciudades que atacaron, como Samarkanda, en la ruta de la seda. Su irrupción alteró la organización política de Asia y Europa oriental, el mapa de las religiones y el poblamiento humano en muchas regiones. Además, las vías de comunicación entre los continentes permanecieron cortadas durante mucho tiempo. Etnicamente, el resultado de sus conquistas fue la dispersión de los pueblos turcos -mayoritarios en las tropas mongolas- por el oeste de Asia, y la difusión de sus lenguas hasta los confines del Mediterráneo -el idioma propiamente mongol sólo sobrevivió en Mongolia-. Su despliegue preparó el camino al Imperio Otomano, dirigido por una de las dinastías turcomanas y al progresivo establecimiento de los turcos en su país definitivo: la actual Turquía. El gran artífice del Imperio Mongol fue Gengis Khan, quien consiguió aglutinar a todas las tribus mongolas en 1206. En 1211 invadió el norte de China, cruzó la Gran Muralla y conquistó Pekín. Luego se dirigió hacia el oeste, derrotó a los estados musulmanes de Asia central y llegando hasta el Cáucaso. Gengis murió en 1227, pero sus sucesores (Ogodei, Guyuk, Mongke, Kublai) continuaron su labor, arrasando Rusia, Ucrania, Polonia, y Hungría y dejando tras de sí una estela de saqueos, crímenes y destrucción sin precedentes. Después, las luchas internas minaron la unidad del imperio, cuyo declive comenzó con la subida al poder de Tamerlán en el siglo XV. El arma que permitió a este pueblo de pastores dominar medio mundo fue la caballería, compuesta por miles de hábiles jinetes acostumbrados a montar desde su más tierna infancia. En cuanto a su legado siciocultural, es difícil de valorar, pues no crearon una civilización distintiva. Desde luego, en absoluto comparable a las de Bizancio, India o China.
Arabia:
Con el crecimiento del mundo musulmán, la sede del Imperio fue trasladada de Medina, en el Héyaz, a Damasco, en Siria, durante el siglo VII, y más tarde a Bagdad, en el Irak, durante el siglo VIII. A partir del siglo IX el imperio se fragmentó en varios estados independientes. La unidad volvió a ser restaurada brevemente durante el siglo X merced a las actividades de la fanática secta fundada por Carmath, para retornar finalmente a la desintegración política. La península careció de cohesión política hasta el siglo XVI al caer bajo el dominio turco, que frustró los primeros intentos de las potencias europeas de establecer cabezas de puente en las costas arábigas, en el S particularmente. La influencia turca sobre Arabia nunca fue decisiva, incluso en el N, y en el S fue meramente nominal. La estructura moderna de Arabia comenzó a tomar forma a principios del siglo XIX. El Yemen era un imanato totalmente independiente; Asir, justamente al N de aquél, era también virtualmente independiente; Adén se hallaba en poder de los ingleses y Gran Bretaña había entrado en relaciones con Omán, Qatar, Barheim y Kuwait. La primordial preocupación británica en esa época era refrenar las penetraciones alemana, francesa y rusa en dirección a la India y eliminar el tráfico de esclavos y armas.
Fin del Imperio Bizantino:
Los turcos se habían consolidado en Asia Menor e incluso habían pasado los Balcanes. En 1444 Los húngaros son derrotados por los turcos en la decisiva batalla de Varna. Constantinopla era una isla en el mar turco. Para conseguir ayuda exterior, Constantino XI intentó reconocer la supremacía del papa de Roma en 1452. Su pueblo no quiso secundarle. En 1453 Mohamed II toma Constantinopla, dando fin a la milenaria Era Bizantina en el Bósforo. Con ello se cerró una puerta a Oriente y más adelante a todo el Próximo Oriente y Egipto. En 1461 Mohamed II conquista el Imperio de Trebisonda, último resto de los dominios bizantinos. En el año 1517 cayó también Alejandría en poder de los turcos. Constantinopla y Alejandría eran las dos puertas de entrada de la ruta a Venecia.
Expansión musulmana en Asia:
Desde el s.VII de la era cristiana el dinámico movimiento político-religioso iniciado en los desiertos de Arabia inició la conquista de los territorios de las culturas más antiguas de la historia: Egipto, Siria, Babilonia y Persia. Siguiendo las huellas de Alejandro, se adentraron en la India, se establecieron en las costas del Indico y descubrieron regiones de increíble lejanía, cuya existencia nuestra cultura no había ni siquiera sospechado: el sudeste africano, la isla de Madagascar, el ámbito malayo y las islas occidentales del mar del Sur. El hinduismo es la religión dominante en la India, pero en el siglo XI los musulmanes se expanden hasta la victoria de Muhammad de Gur sobre el rey de Delhi en 1192. El sultanato de Delhi, que gobiernan dinastías turcas desde 1206, fue el centro de poder más importante de la India septentrional desde el siglo XII hasta el XVI. Pero la resistencia hindú a la islamización conduce a la formación de estados (Orissa, Pandya, Vijayanagar) que luchan contra el sultanato, el cual inicia su declive al secesionarse en territorios independientes. Pese a todo, la convivencia entre hindúes y musulmanes se fortaleció en los siglos XIV y XV, dando lugar a una arquitectura y literatura notables. Por su parte, el sudeste asiático supo mantener su propia personalidad a pesar de la influencia hindú y budista. A partir del siglo VIII se construyen magníficos santuarios de ambas religiones en Birmania (Pagan), Camboya (Angkor Borei) y Java (Borobudur y Prambanan). Esta isla, junto con la vecina Sumatra, configuran el imperio marítimo de los Srivijaya, dueño durante varios siglos del comercio internacional y la navegación por los estrechos de Malaca y Sonda, y el istmo de Kra.
    Transmisión de conocimientos científicos orientales: El Islam no fue un movimiento destructor de culturas como lo fueron otras fuerzas subversivas y avasalladoras, otros impulsos que provocaron migraciones de pueblos; los árabes, portadores de una civilización remota y refinada, llevaron consigo arte, ciencia y filosofía a los países ocupados, respetaron las tradiciones que encontraron y las reincorporaron a su imagen del mundo. Occidente había perdido, hacía ya mucho tiempo, los grandes conocimientos geográficos y científicos de los antiguos griegos; pero los sabios árabes, como por ejemplo los filósofos Avicenas y Averroes, los geógrafos Masudi y Edrisi, los matemáticos Al-Chorizmi y Abul Wafa, tradujeron las obras de Pitágoras y de Euclides, de Heródoto y Megástenes, de Aristóteles y Tolomeo y desarrollaron la ciencia de los griegos. Gracias a los árabes, penetraron en Europa las aportaciones del pueblo matemático más dotado de la tierra: el álgebra india y el sistema numérico indio llegaron a los países occidentales. De China trajeron los árabes la brújula, de fuentes egiptobabilónicas desenterraron la sabiduría oriental y, en el Irán, aprendieron de los persas y de los bactrianos, herederos de Alejandro. Y a través de los judíos que tuvieron un papel de intermediarios entre las dos potencias mundiales, es decir entre el cristianismo y el Islam, se filtró también, de vez en cuando, un poco de cultura y ciencia árabes en el mundo occidental. (H.Wendt)
Expansión musulmana en Africa:
En el norte de Africa, entre los años 900 y 1500, se produjo el encuentro entre las culturas bereber (pastores) y negra (agricultores). Desde Egipto y el Magreb, el islam se expandió hacia el sur por el Nilo y a través del Sahara, difundiéndose entre los pueblos sudaneses. Los mercaderes musulmanes cruzaban el desierto en caravanas de camellos hacia Walata (Malí), llevando sal y armas a cambio de oro, pieles y esclavos. Este comercio estimuló la creación de importantes Estados como el de Ghana (siglos IX al XI), conducido por los Soninka. Otro gran imperio fue el de Malí, cuyo rey Mansa Musa viajó con su séquito a La Meca en 1324, derrochando allí tanto oro que su precio cayó en picado en Arabia y Egipto. A finales de la Edad Media, el reino dominante en el Africa subsahariana era el Songhai, con centro en Gao y Tombuctú, en el valle del Níger. Floreció al abrigo de bellas ciudades amuralladas de adobe, junto a cuyas mezquitas se alzaban prestigiosas universidades.

Fuente:http://mgar.net/var/islam2.htm

miércoles, 6 de abril de 2011

EL ÁFRICA NEGRA

África negra, también denominada África subsahariana es el término que describe todos los países del continente africano a excepción de aquellos que limitan con el mar Mediterráneo. Sin embargo si no se hace referencia a las divisiones políticas el término refiere aquellas partes del continente africano habitadas mayoritariamente por personas negras, que comprenden en torno al 85% de su superficie total. Otra clasificación señala el Trópico de Cáncer como límite norte aproximado de África negra.

Mapa geográfico de África que muestra la frontera ecológica que determina a la región llamada subsahariana, ésta no se corresponde con las fronteras actuales de los países africanos ni con sus etnicidades/razas.
África negra es, principalmente la zona oriental, la cuna de la especie humana, desde donde se inició el poblamiento de la Tierra (probablemente en Etiopía o Tanzania).[1] Asimismo es la cuna de algunas de las primeras civilizaciones del mundo y una fuente de creatividad artística que ha fecundado varios continentes gracias a las migraciones forzosas o voluntarias de sus habitantes. África negra es fuente de grandes riquezas mineras como el petróleo, cobre, oro, estaño, cobalto, cromo, uranio, coltán y diamantes. Asimismo tiene un enorme potencial energético, solar, eólico, fluvial y de biocombustibles. Sin embargo en la actualidad África negra es considerada generalmente como la región más empobrecida artificialmente del planeta, sufriendo los graves legados del colonialismo, el neocolonialismo, los conflictos étnicos e inestabilidad política. En ésta región se ubican los países del planeta con menor índice de desarrollo humano,[2] aunque para 2007 logró avanzar y colocarse como una región con desarrollo humano medio (0,514),pero sigue contando con grandes debilidades estructurales, salvo algunas excepciones.

Historia del término

Desde el siglo XIX este territorio empezó a ser conocido por los occidentales con la expresión África negra, describiendo a una zona habitada por personas de raza negra y que no había sido "explorado" ni "colonizado" por parte de los europeos(entre 1950 y 1975 se produjo la descolonización). Ese término había caído en desuso en los años 70 y 80 del siglo XX habiendo sido sustituido por el incorrecto término de África subsahariana.[3] Actualmente se ha vuelto a recuperar el término África negra, sobre todo por parte de los propios africanos, filósofos y activistas panafricanistas y teóricos de la afrocentricidad. El propio concepto de África subsahariana es visto por intelectuales de la zona que designa como una imposición eurocéntrica, no correspondiente a la realidad africana. Para esta tesis se apoyan, entre otras cosas, en que la Suráfrica del apartheid, claramente al sur del Sahara, no estaba incluida dentro del África subsahariana, aunque sí entró dentro de este término cuando el Congreso Nacional Africano asumió el poder. [4]

Economía

Para 1990, las personas viviendo en extrema pobreza era de 57%. Para 1999, la pobreza aumentó hasta 58%.Pero en el 2005, la pobreza cayó hasta 51% y es muy probable que en el 2008 haya caído hasta 41%. La región ha tenido una economía estancada que ha durado desde los mediados de 1970s hasta mediados de 1990. A pesar que el crecimiento de muchas economías de africa subsahariana ha sido mayor que muchas de las economías avanzadas, el crecimiento ha sido históricamente menos efectivo en reducir la pobreza en esta región que en otro lugar.

Naciones del África negra


Mapa político que refleja la división ecológica del continente.
Existen 43 países ubicados en la región de África negra, aunque especialmente Mauritania y en menor medida Sudán son considerados países frontera entre África negra y África del norte o mediterránea, y seis de los 43 países tienen la condición de ser estados isleños. Éstos últimos incluyen a Madagascar, Seychelles, Comoras, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe y Mauricio. De acuerdo con esta clasificación, los países del África Subsahariana son:

África central

África oriental

África austral

África occidental

Naciones insulares africanas

Territorios y posesiones

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81frica_negra#Territorios_y_posesiones

España fracasa en su intento de dirigir la Agencia de Renovables

Marín, exsecretario de Energía, cae ante el canditato de Kenia

RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 04/04/2011

El exsecretario de Estado de Energía Pedro Marín no dirigirá la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena). El organismo decidió ayer en Abu Dabi, por 76 votos a 36, que el director general sea el keniano Adnan Amin, que ejercía como director interino desde octubre propuesto por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Su nombramiento deberá ser ratificado hoy por la asamblea. Una portavoz informó por teléfono a este diario de la votación. Un total de 148 Estados han firmado el estatuto del organismo, que aún no es formalmente agencia de la ONU.



España aspiraba por segunda vez a la dirección de Irena, la agencia que impulsó junto a Alemania y Dinamarca para apoyar las renovables en todo el mundo. En junio de 2009, Juan Ormazábal perdió por 63 votos a 60 frente a la francesa Hélène Pelosse. La votación fue chocante porque como sede salió Abu Dabi (un emirato petrolero) mientras que la presidencia recayó en Francia (un país nuclear). Alemania se quedó con una sede secundaria y España sin la dirección.
Pelosse tuvo una gestión muy polémica y dimitió después de un año y tres meses en el cargo. Se abrió entonces de nuevo la votación para la dirección y España optó por repetir candidatura con Pedro Marín, entonces secretario de Estado de Energía con Miguel Sebastián, que llegó a la ronda final junto al keniano.
Las empresas españolas de renovables están entre las líderes mundiales. Aunque algunas han sido críticas con Marín, veían como una oportunidad que un español pusiera en marcha la agencia.
En la asamblea, Marín estuvo acompañado por el actual secretario de Estado de Energía, Fabricio Hernández, entre otros cargos. El Gobierno consideraba incierto el resultado de la votación, pues muchos países no habían avanzado cuál sería el sentido de su voto. Sí temía la influencia de Ban Ki-moon a favor del director interino.
En los últimos años, España ha presentado sin éxito candidaturas a la Organización Mundial de la Salud (Elena Salgado), el Organismo Internacional de la Energía Atómica (Luis Echávarri), y dos veces a Irena. El exministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos opta ahora a dirigir la FAO.


Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Espana/fracasa/intento/dirigir/Agencia/Renovables/elpepisoc/20110404elpepisoc_5/Tes

martes, 5 de abril de 2011

La eólica, la principal fuente de energía de España en marzo

Parque eólico de Maranchón (Guadalajara). | Alberto di LolliParque eólico de Maranchón (Guadalajara). | Alberto di Lolli
La energía eólica se ha convertido por primera vez en la principal fuente de energía al superar durante el mes de marzo al resto de tecnologías, entre ellas los ciclos combinados de gas y la nucleares, indicaron Red Eléctrica de España (REE) y la Asociación Empresarial Eólica (AEE) en sendos comunicados. Los parques eólicos produjeron en marzo 4.738 gigavatios hora (GWh), lo que supuso el 21% de toda la electricidad generada, así como un incremento del 5% con respecto al mismo periodo de 2010 y un récord histórico dentro de un mismo mes.
Tras esta aportación del 21%, la eólica se convierte en la primera fuente de la matriz de generación, por delante del 19% de la nuclear, del 17,3% de la hidráulica, del 17,2% de los ciclos combinados, del 15% de la cogeneración y otros, del 12,9% del carbón y del 2,6% de la solar. La eólica también ha cerrado el primer trimestre del año como principal fuente energética, con un 21%, lo que contribuyó a que el 57,9% de la electricidad se produjese sin emisiones de CO2.
Gracias a la contribución eólica, las renovables cubrieron en marzo el 42,2% de la demanda, por debajo del 48,5% de 2010, debido a que la producción hidráulica fue extraordinariamente elevada durante el año pasado. En el primer trimestre, las renovables supusieron el 40,5%, frente al 44% del primer trimestre de 2010.

Ahorro de 250 millones

La AEE destaca que la eólica ha producido en marzo electricidad suficiente para cubrir todo el consumo de un país del tamaño de Portugal y que ha evitado en solo un mes una transferencia de rentas a otros países de 250 millones como consecuencia de las importaciones de hidrocarburos. En total, la eólica evitó la emisión de 1,7 millones de toneladas de CO2 en marzo, el equivalente a plantar 850.000 árboles, y ha desplazado en el mercado a tecnologías más caras.
Est circunstancia, asegura la asociación eólica, fue la principal razón por la que 2010 fue el primer año en que España tuvo un saldo exportador de electricidad con Francia. El coste medio anual del mercado de electricidad español fue aquel año de 38 euros por megavatio hora (MWh), frente a los 47,5 euros MWh de Francia.
"Este hito histórico alcanzado por la eólica demuestra que esta energía, además de ser autóctona, limpia y cada vez más competitiva, es una realidad capaz de abastecer ya a trece millones de hogares españoles", señaló el presidente de la AEE, José Donoso.
La eólica cerró el pasado ejercicio con una potencia instalada de 20.676 megavatios (MW), en línea con los objetivos del Plan de Energías Renovables 2005-2010. AEE pide al Gobierno que establezca lo antes posible el nuevo marco regulatorio que sustituya al Real Decreto 661/2007, que vence a finales de 2012, y que ofrezca la 'hoja de ruta' para alcanzar los objetivos comunitarios de 2020.

Fuente:http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/31/ciencia/1301572926.html

Hacia un cielo más 'verde'

Volar más y contaminar menos. El sector aeronáutico europeo se encuentra inmerso en una época de cambios para lograr estos dos objetivos. Los europeos vuelan cada vez más y más lejos, y quieren hacerlo de una forma más sostenible, así que satisfacer estas necesidades se ha convertido en uno de los retos más importantes del sector, como ha quedado de manifiesto durante el congreso internacional 'Aerodays 2011' que se ha celebrado esta semana en Madrid.
La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y el vicepresidente de la Comisión Europea, Siim Kalas, dieron el pistoletazo de salida el pasado miércoles al mayor evento aeronáutico de I+D en Europa. Durante tres días Madrid fue el escaparate en el que se presentaron las últimas investigaciones y propuestas para disminuir el gran impacto ambiental de la aviación civil y reducir la dependencia del petróleo buscando nuevos biocombustibles.
Alrededor de 1.400 expertos y representantes de más de 45 países participaron en estas jornadas organizadas por la Comisión Europea y por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Menos ruido y menos emisiones

Reducir las emisiones contaminantes, ahorrar energía y buscar biocombustibles alternativos al petróleo, así como disminuir el ruido generado por los aviones y construir aeropuertos más eficientes interesa a todos: a los gobiernos y a los ciudadanos, a las empresas que desarrollan la tecnología necesaria para lograrlo y a las compañías aéreas, que ven como el precio del petróleo se dispara y sus reservas se agotan.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Siim Kallas, y la ministra Garmendia.El vicepresidente de la Comisión Europea, Siim Kallas, y la ministra Garmendia.

El informe 'Vision Flightpath 2050', presentado durante el congreso, subraya la necesidad de evolucionar hacia una aviación sostenible, capaz de reducir el gran impacto ambiental que causará el aumento del tráfico aéreo previsto para mediados de siglo. Los expertos calculan que aumentará, de media, un 5% cada año en las dos próximas décadas.
La fórmula para reducir el impacto ambiental incluye la investigación y el diseño de motores y sistemas y materiales más eficientes en las nuevas aeronaves para ahorrar combustible y que permitan el uso de fuentes de energía alternativas.
Los autores del informe proponen reducir las emisiones de CO2 en un 75% y las de óxidos de nitrógeno en 90%. La contaminación acústica es otro grave problema de la aviación civil así que el informe marca también como objetivo reducir el ruido en zonas urbanas en un 65%.
Los objetivos marcados para 2020 por ACARE (Advisory Council of Aeronautical Research in Europe) contemplan una reducción de emisiones CO2 de un 50%, disminuir las emisiones de óxidos de nitrógeno en un 80% y bajar el nivel de ruido a la mitad.

Biocombustibles

El uso de biocombustibles es una de las prioridades del sector. Esta semana, el Gobierno español, Iberia y Airbus firmaron un acuerdo para producir y comercializar biocombustible renovable y sostenible para la aviación española: "La lucha contra el cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta nuestra industria. El transporte aéreo sólo podrá alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones si el uso de combustibles alternativos sostenibles se convierte en una realidad", afirmó Antonio Vázquez, presidente de Iberia, tras la firma del acuerdo.
Por su parte, el presidente de Airbus, Thomas Enders, subrayó durante su intervención en el congreso la necesidad de combinar las necesidades globales con las regionales y utilizar distintos tipos de combustible, buscando fuentes locales: "Mejorar el medio ambiente nos hará también más competitivos", pero para lograrlo será necesario realizar importantes inversiones, aseguró.
Desde hace años Airbus trabaja en el desarrollo de nuevas formas de energía que puedan reemplazar a los combustibles fósiles. En febrero de 2008 despegó el primer avión comercial (A380) propulsado con biocombustible sintético.
Al mismo tiempo, el sector aeronáutico también trabaja en el desarrollo de nuevas tecnologías que sean capaces de evitar situaciones como el cierre del tráfico aéreo debido a la erupción de un volcán islandés, ya que las cenizas pueden dañar los motores de los aviones.

Aeropuertos más sostenibles

Por su parte, Michael Kerkloh, director del aeropuerto de Munich, presumió de instalaciones 'verdes'. Su aeropuerto se ha marcado como objetivo convertirse en el año 2015 en uno de los más eficientes y sostenibles del mundo: "Los aeropuertos no vuelan", afirmó, pero también pueden ser sostenibles si se construyen infraestructuras eficientes, se optimizan las operaciones y se ahorran recursos energéticos (vigilando la ventilación y los sistemas de calefacción).
Kerkloh subrayó el reto al que se enfrentan los aeropuertos en los próximos años. Deberán aumentar su capacidad y ampliar sus instalaciones para acoger el creciente número de pasajeros construyendo edificios sostenibles y muy eficientes para evitar la congestión del tráfico aéreo y los retrasos. Y todo ello, sin olvidar la necesidad de reducir las emisiones de CO2 y la huella de carbono.

Innovación española

Garmendia, durante su visita a 'Aerodays'. |Efe.Garmendia, durante su visita a 'Aerodays'. |Efe.

En un día laborable, se producen más de 200.000 aterrizajes y despegues en todo el mundo para transportar a los 13 millones de personas que se desplazan en avión. Sólo en la UE, cuatro millones de pasajeros toman un vuelo cada día. "Ni Europa ni España pueden conformarse con ser meros consumidores de tecnología aeronáutica" , aseguró la ministra Cristina Garmendia, que considera que el objetivo debe ser participar y protagonizar la innovación tecnológica que va a revolucionar este sector en los próximos años.
La titular de Ciencia e Innovación considera que la industria aeronáutica española es un "sector estratégico", capaz de transferir con éxito su tecnología a otros sectores. Incluso en 2009, durante el periodo más duro de la crisis, ha sido capaz de crear empleo. Sólo en España el sector ha generado 35.000 empleos directos, según la ministra, y puede actuar como "palanca de recuperación" por su impacto directo en la economía: "Nuestro sector aeronáutico está entre los mayores de Europa", aseguró.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/01/ciencia/1301673501.html

miércoles, 30 de marzo de 2011

ENERGÍA SOLAR TÉRMICA

La energía solar térmica consiste en el aprovechamiento del calor solar mediante el uso de paneles solares térmicos.
De manera muy esquemática, el sistema de energía solar térmica funciona de la siguiente manera: el colector o panel solar capta los rayos del sol, absorbiendo de esta manera su energía en forma de calor, a través del panel solar hacemos pasar un fluido (normalmente agua) de manera que parte del calor absorbido por el panel es transferido a dicho fluido, el fluido eleva su temperatura y es almacenado o directamente llevado al punto de consumo.
Las aplicaciones mas extendidas de esta tecnología son el calentamiento de agua sanitaria (ACS), la calefacción por suelo radiante y el precalentamiento de agua para procesos industriales.
Otras aplicaciones son el calentamiento de agua para piscinas cubiertas o a la intemperie y usos emergentes como el de climatización o frío solar alimentando a bombas de absorción.
En función de la aplicación, usaremos distintos tipos de colectores ó paneles solares térmicos, variando también la complejidad de la instalación. De esta manera, podemos usar paneles solares planos para aplicaciones típicas de calentamiento de agua sanitaria, colectores de tubo de vacío en zonas especialmente frias o para aplicaciones de calefacción y climatización, colectores de polipropileno sin cubierta para aumentar la temporada de baño en piscinas a la intemperie, etc.
En cuanto a las instalaciones, podemos encontrar desde equipos compactos para dotar de agua caliente sanitaria a una casa unifamiliar, hasta instalaciones mas complejas con fluidos caloportadores distintos al agua, intercambiadores de calor, grandes depósitos de acumulación, etc.
Actualmente podemos afirmar que el aprovechamiento de la energía solar térmica es una tecnología madura y fiable, que las inversiones realizadas en general son amortizables sin la necesidad de subvenciones, y que se trata de una alternativa respetuosa con el medio ambiente.
En los últimos años se viene produciendo un aumento notable de instalaciones de energía solar térmica debido, por una parte, a la mayor sensibilidad social y política hacia temas medioambientales y, por otra, a la continua mejora y reducción de costes de los sistemas solares térmicos.
Con la entrada en vigor del nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) en marzo de 2007, y según lo especificado en su Documento Básico HE - Ahorro de energía todas las nuevas construcciones están oblidagas a instalar sistemas de aprovechamiento de energía solar térmica. Esta norma, sin duda, supone un impulso definitivo a esta tecnología.


ENERGÍA HIDRAULICA

Introducción
La energía hidráulica se basa en aprovechar la caída del agua desde cierta altura. La energía potencial, durante la caída, se convierte en cinética. El agua pasa por las turbinas a gran velocidad, provocando un movimiento de rotación que finalmente, se transforma en energía eléctrica por medio de los generadores. Es un recurso natural disponible en las zonas que presentan suficiente cantidad de agua, y una vez utilizada, es devuelta río abajo. Su desarrollo requiere construir pantanos, presas, canales de derivación, y la instalación de grandes turbinas y equipamiento para generar electricidad. Todo ello implica la inversión de grandes sumas de dinero, por lo que no resulta competitiva en regiones donde el carbón o el petróleo son baratos. Sin embargo, el peso de las consideraciones medioambientales y el bajo mantenimiento que precisan una vez estén en funcionamiento centran la atención en esta fuente de energía.
La fuerza del agua ha sido utilizada durante mucho tiempo para moler trigo, pero fue con la Revolución Industrial, y especialmente a partir del siglo XIX, cuando comenzó a tener gran importancia con la aparición de las ruedas hidráulicas para la producción de energía eléctrica. Poco a poco la demanda de electricidad fue en aumento. El bajo caudal del verano y otoño, unido a los hielos del invierno hacían necesaria la construcción de grandes presas de contención, por lo que las ruedas hidráulicas fueron sustituidas por máquinas de vapor con en cuanto se pudo disponer de carbón.
La primera central hidroeléctrica moderna se construyó en 1880 en Northumberland, Gran Bretaña. El renacimiento de la energía hidráulica se produjo por el desarrollo del generador eléctrico, seguido del perfeccionamiento de la turbina hidráulica y debido al aumento de la demanda de electricidad a principios del siglo XX. En 1920 las centrales hidroeléctricas generaban ya una parte importante de la producción total de electricidad.
Energía hidráulica
Toma para el canal de riego en Alloz
A principios de la década de los noventa, las primeras potencias productoras de energía hidroeléctrica eran Canadá y Estados Unidos. Canadá obtiene un 60% de su electricidad de centrales hidráulicas. En todo el mundo, este tipo de energía representa aproximadamente la cuarta parte de la producción total de electricidad, y su importancia sigue en aumento. Los países en los que constituye fuente de electricidad más importante son Noruega (99%), Zaire (97%) y Brasil (96%). La central de Itaipú, en el río Paraná, está situada entre Brasil y Paraguay; se inauguró en 1982 y tiene la mayor capacidad generadora del mundo. Como referencia, la presa Grand Coulee, en Estados Unidos, genera unos 6500 Mw y es una de las más grandes.
En algunos países se han instalado centrales pequeñas, con capacidad para generar entre un kilovatio y un megavatio. En muchas regiones de China, por ejemplo, estas pequeñas presas son la principal fuente de electricidad. Otras naciones en vías de desarrollo están utilizando este sistema con buenos resultados. En Euskadi, debido a que los ríos son de curso corto y no conducen caudales importantes, existen bastantes minicentrales hidráulicas. En el resto de España hay problemas de escasez de agua y se han construido presas para riego. Posteriormente han sido aprovechadas para generar energía, y actualmente tenemos una fracción importante de energía hidroeléctrica instalada.
Energía hidráulica
Presa de bóveda de Alloz
Historia
Los antiguos romanos y griegos aprovechaban ya la energía del agua; utilizaban ruedas hidráulicas para moler trigo. Sin embargo, la posibilidad de emplear esclavos y animales de carga retrasó su aplicación generalizada hasta el siglo XII. Durante la edad media, las grandes ruedas hidráulicas de madera desarrollaban una potencia máxima de cincuenta caballos. La energía hidroeléctrica debe su mayor desarrollo al ingeniero civil británico John Smeaton, que construyó por vez primera grandes ruedas hidráulicas de hierro colado.
Energía hidráulica
Antigua rueda hidráulica

La hidroelectricidad tuvo mucha importancia durante la Revolución Industrial. Impulsó las industrias textil y del cuero y los talleres de construcción de máquinas a principios del siglo XIX. Aunque las máquinas de vapor ya estaban perfeccionadas, el carbón era escaso y la madera poco satisfactoria como combustible. La energía hidráulica ayudó al crecimiento de las nuevas ciudades industriales que se crearon en Europa y América hasta la construcción de canales a mediados del siglo XIX, que proporcionaron carbón a bajo precio.
Las presas y los canales eran necesarios para la instalación de ruedas hidráulicas sucesivas cuando el desnivel era mayor de cinco metros. La construcción de grandes presas de contención todavía no era posible; el bajo caudal de agua durante el verano y el otoño, unido a las heladas en invierno, obligaron a sustituir las ruedas hidráulicas por máquinas de vapor en cuanto se pudo disponer de carbón.

La primera central hidroeléctrica se construyó en 1880 en Northumberland, Gran Bretaña. El renacimiento de la energía hidráulica se produjo por el desarrollo del generador eléctrico, seguido del perfeccionamiento de la turbina hidráulica y debido al aumento de la demanda de electricidad a principios del siglo XX. En 1920 las centrales hidroeléctricas generaban ya una parte importante de la producción total de electricidad. La tecnología de las principales instalaciones se ha mantenido igual durante el siglo XX.
A principios de la década de los noventa, las primeras potencias productoras de hidroelectricidad eran Canadá y Estados Unidos. Canadá obtiene un 60% de su electricidad de centrales hidráulicas. En todo el mundo, la hidroelectricidad representa aproximadamente la cuarta parte de la producción total de electricidad, y su importancia sigue en aumento. Los países en los que constituye fuente de electricidad más importante son Noruega (99%), República Democrática del Congo (97%) y Brasil (96%). La central de Itaipú, en el río Paraná, está situada entre Brasil y Paraguay; se inauguró en 1982 y tiene la mayor capacidad generadora del mundo. Como referencia, la presa Grand Coulee, en Estados Unidos, genera unos 6.500 MW y es una de las más grandes.
En algunos países se han instalado centrales pequeñas, con capacidad para generar entre un kilovatio y un megavatio. En muchas regiones de China, por ejemplo, estas pequeñas presas son la principal fuente de electricidad. Otras naciones en vías de desarrollo están utilizando este sistema con buenos resultados.
Desarrollo de la energía hidroeléctrica
La primera central hidroeléctrica se construyó en 1880 en Northumberland, Gran Bretaña. El renacimiento de la energía hidráulica se produjo por el desarrollo del generador eléctrico, seguido del perfeccionamiento de la turbina hidráulica y debido al aumento de la demanda de electricidad a principios del siglo XX. En 1920 las centrales hidroeléctricas generaban ya una parte importante de la producción total de electricidad.
La tecnología de las principales instalaciones se ha mantenido igual durante el siglo XX. Las centrales dependen de un gran embalse de agua contenido por una presa. El caudal de agua se controla y se puede mantener casi constante. El agua se transporta por unos conductos o tuberías forzadas, controlados con válvulas y turbinas para adecuar el flujo de agua con respecto a la demanda de electricidad. El agua que entra en la turbina sale por los canales de descarga. Los generadores están situados justo encima de las turbinas y conectados con árboles verticales. El diseño de las turbinas depende del caudal de agua; las turbinas Francis se utilizan para caudales grandes y saltos medios y bajos, y las turninas Pelton para grandes saltos y pequeños caudales.
Además de las centrales situadas en presas de contención, que dependen del embalse de grandes cantidades de agua, existen algunas centrales que se basan en la caída natural del agua, cuando el caudal es uniforme. Estas instalaciones se llaman de agua fluente. Una de ellas es la de las Cataratas del Niágara, situada en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.
A principios de la década de los noventa, las primeras potencias productoras de hidroelectricidad eran Canadá y Estados Unidos. Canadá obtiene un 60% de su electricidad de centrales hidráulicas. En todo el mundo, la hidroelectricidad representa aproximadamente la cuarta parte de la producción total de electricidad, y su importancia sigue en aumento. Los países en los que constituye fuente de electricidad más importante son Noruega (99%), Zaire (97%) y Brasil (96%). La central de Itaipú, en el río Paraná, está situada entre Brasil y Paraguay; se inauguró en 1982 y tiene la mayor capacidad generadora del mundo. Como referencia, la presa Grand Coulee, en Estados Unidos, genera unos 6.500 Mw y es una de las más grandes.
En algunos países se han instalado centrales pequeñas, con capacidad para generar entre un kilovatio y un megavatio. En muchas regiones de China, por ejemplo, estas pequeñas presas son la principal fuente de electricidad. Otras naciones en vías de desarrollo están utilizando este sistema con buenos resultados.
La energía hoy
Desde hace años, el desarrollo de nuestra sociedad se basa en la utilización de la energía, un amplio abanico de actividades productivas y recreativas. En un esquema simple sus aplicaciones se pueden dividir en dos grupos:
Combustibles de uso directo, empleados básicamente para la calefacción doméstica y de edificios de servicios, en diferentes procesos y equipos industriales y en automoción. Provienen en gran medida del petróleo, pero también del carbón y el gas natural. Suponen dos tercios del consumo de energía primaria en un país industrializado medio.
Electricidad, que se emplea en iluminación y en accionamiento de equipos; electrodomésticos y maquinaria industrial, hornos y otros procesos industriales. Proviene de diferentes fuentes: carbón y otros combustibles fósiles, energía hidráulica y nuclear. Representa un tercio de la energía primaria que utiliza un país industrializado medio.
En ambos casos, la energía se recibe desde empresas de medio y gran tamaño a través de redes de transportes y distribución complejas que suponen unas inversiones de fuerte magnitud. En la vuelta a las energías renovables, éstas se utilizan en gran medida para la producción de electricidad, pero también se obtienen de ellas combustibles de uso doméstico e industrial, así como biocombustibles líquidos para automoción.
La inserción de las renovables en el esquema energético se hace a través de las redes ya existentes de suministro eléctrico o de combustibles de uso directo, aunque también se plantea el uso de estas energías para satisfacer las demandas de comunidades aisladas de las redes de distribución energética convencionales.
Definición de energía hidráulica
Energía que se obtiene de la caída del agua desde cierta altura a un nivel inferior lo que provoca el movimiento de ruedas hidráulicas o turbinas. La hidroelectricidad es un recurso natural disponible en las zonas que presentan suficiente cantidad de agua. Su desarrollo requiere construir pantanos, presas, canales de derivación, y la instalación de grandes turbinas y equipamiento para generar electricidad. Todo ello implica la inversión de grandes sumas de dinero, por lo que no resulta competitiva en regiones donde el carbón o el petróleo son baratos, aunque el coste de mantenimiento de una central térmica, debido al combustible, sea más caro que el de una central hidroeléctrica. Sin embargo, el peso de las consideraciones medioambientales centra la atención en estas fuentes de energía renovables.
Energía hidráulica
Presa de Itaipú, Paraguay
Centrales hidroeléctricas
Todas las centrales hidroeléctricas aprovechan la corriente de agua que cae por un desnivel. Se utilizan desniveles naturales del terreno, o bien se hace que el agua caiga desde una presa o dique. Las centrales hidroeléctricas se dividen a grandes rasgos en centrales de baja, mediana y alta presión. El criterio para su clasificación es la altura de embalse o la altura de remanso de agua.
Se pueden distinguir dos tipos de centrales:
Centrales de baja presión: Son centrales hidroeléctricas situadas en corrientes de agua con desniveles de caída de 10 metros o superiores y se construyen intercalándolas en los cursos de los ríos o de los canales. Por razones de índole económica y ecológica el agua se utiliza en su curso natural, siendo embalsada mediante presas. Estas centrales hidroeléctricas pequeñas tienen la desventaja de proporcionar una corriente eléctrica fluctuante, puesto que las variaciones estacionales de las precipitaciones pueden hacer variar el flujo de agua, y por tanto la cantidad de agua disponible.
Energía hidráulica
Centrales de mediana o alta presión: Son centrales hidroeléctricas de acumulación o de bombeo (desniveles hasta 100 m.). Estas centrales disponen de zonas de embalse en forma de embalses de gran tamaño o zonas enteras de ríos en las que el agua se acumula durante períodos cortos (acumulación diaria) o más prolongados (acumulación anual). Las centrales hidroeléctricas de acumulación se construyen casi siempre en presas de valles, y aprovechan el agua de cursos naturales renovables. Las centrales hidroeléctricas de bombeo, por el contrario, son centrales que en las épocas de superproducción de energía eléctrica bombean el agua hasta un nivel más elevado para volver a transformar la energía potencial generada, en energía eléctrica en horas de pico de carga. Por esta razón, las centrales hidroeléctricas de bombeo no pueden clasificarse en la categoría de plantas que aprovechan energías renovables.
Energía hidráulica
Central de acumulación

Energía hidráulica
Central de bombeo
¿Cómo funciona una central hidroeléctrica?
Las centrales dependen de un gran embalse de agua contenido por una presa. El caudal de agua se controla y se puede mantener casi constante. El agua se transporta por unos conductos o tuberías, controlados con válvulas y turbinas para adecuar el flujo de agua con respecto a la demanda de electricidad. El agua que entra en la turbina sale por los canales de descarga. Los generadores están situados justo encima de las turbinas y conectados con árboles verticales. El diseño de las turbinas depende del caudal de agua; las turbinas Francis y Kaplan se utilizan para caudales grandes y saltos medios y bajos, y las turbinas Pelton para grandes saltos y pequeños caudales.
Energía hidráulica
Energía hidráulica
Energía hidráulica
Turbina Kaplan Turbina Francis Turbina Pelton
Las turbinas hidráulicas se emplean para aprovechar la energía del agua en movimiento. La turbina Kaplan es semejante a una hélice de un barco. Las amplias palas o álabes de la turbina son impulsadas por agua de alta presión liberada por una compuerta. La turbina Pelton es un modelo del siglo XIX cuyo funcionamiento es más parecido al de un molino de agua tradicional. La rueda gira cuando el agua procedente del conducto forzado golpea sus paletas o álabes.

Para la formación de un salto de agua es preciso elevar el nivel superficial de ésta sobre el nivel normal de la corriente, atajando el agua con una presa para producir el salto total utilizable en la misma presa o contribuir a este salto, derivando a la vez las aguas por un canal de derivación de menor pendiente que el cauce del río. Las aguas del canal de derivación hay que con­ducirlas a las turbinas y, para ello, en los saltos menores de unos 12 m, el agua desemboca directamente en la cámara de turbinas y, en los saltos superiores a 12 m, termina en un ensanchamiento llamado cámara de presión desde donde parte la tubería a presión que en conducción forzada, lleva el agua a las turbinas. El agua sale a gran presión por la tobera e impulsa los álabes que hacen girar un eje y el generador. A la salida de las turbinas, el agua pasa a un canal de desagüe por el que desemboca nuevamente en el río.
El potencial hidráulico español
España no se puede considerar como un país seco, lo que ocurre es que la distribución de estos recursos es muy desigual en cuanto al tiempo y al espacio.
La desigualdad en el tiempo es consecuencia del carácter torrencial de sus ríos, con grandes fluctuaciones de sus caudales a lo largo de los diferentes épocas del año. La irregularidad en el espacio resulta bien patente: las cuencas del Norte producen más de la tercera parte de la aportación de los ríos en el 10% de la superficie del país, mientras que el 90% restante no presenta una situación tan favorable en cuanto a recursos hidráulicos y ya entra dentro de la categoría de región semiárida.
En la actualidad, el consumo eléctrico total español es de unos 140.000 GW.h/año, por lo que puede afirmarse que más de un 25% del mismo es de origen hidroeléctrico. A este respecto conviene recordar que, con anterioridad a 1960, la producción hidroeléctrica anual suponía más del 80% de la producción eléctrica total. En la década de los años sesenta comenzó a descender dicho porcentaje, llegando en la de los años setenta a producirse por primera vez el hecho de que dicho porcentaje se mantuviese por debajo del 50%.
La importante disminución de la producción hidroeléctrica respecto de la total eléctrica, no se debió, ni se debe, al agotamiento de los recursos hidráulicos disponibles en España, sino a motivos económicos, ya que para las empresas eléctricas resultaban más rentables las centrales térmicas convencionales que las hidroeléctricas.
Los recursos hidroeléctricos aún sin utilizar en España son considerables, lo que no quiere decir que sea económicamente conveniente el desarrollo de la totalidad de este potencial energético.
Evidentemente, como consecuencia de la intensa actividad en la política hidroeléctrica de años pasados, los mejores emplazamientos desde los puntos de vista técnico y económico ya han sido utilizados. El potencial aún instalable presenta, en general, una gran dispersión de pequeñas centrales que parece poco sugestiva.
Respecto a las centrales de bombeo, en España se han venido utilizando desde 1929, tanto en forma de bombeo puro (dos embalses sin aporte exterior de agua) como las centrales mixtas con bombeo (con aportaciones fluviales).
En resumen, los recursos hidroeléctricos aún sin utilizar, aunque considerables, no pueden resolver por sí solos el abastecimiento energético de España, pero pueden contribuir a reducir la importación de combustibles y especialmente a proporcionar la potencia necesaria para asegurar la cobertura de las variaciones de la demanda.
Energía hidráulica
Potencia instalada por comunidades autónomas
Razones del uso de energías renovables
Que el planeta Tierra sea finito, no es un problema, es una realidad; esto lo podemos comparar con una caja llena de petróleo, carbón, árboles, gas, minerales diversos, en definitiva, recursos que el hombre necesita para obtener energía y construir su mundo. El planeta Tierra es finito y por lo tanto sus recursos son finitos.
El uso de las energías renovables se potenció a partir de las crisis de los precios del petróleo de los años setenta. El temor a un hipotético desabastecimiento o a que los precios energéticos creciesen de forma excesiva motivó la puesta en marcha de programas nacionales e internacionales de investigación y desarrollo de tecnologías de estas energías, así como del fomento de su aplicación.
En el ámbito internacional fue la Agencia Internacional de la Energía, IEA, quien hizo realidad ese primer impulso. En España se creó el Centro de Estudios de la Energía, posteriormente transformado en Instituto de Diversificación y Ahorro Energético, IDAE, quien se responsabilizó de las tareas de promoción. A lo largo de la década de los noventa han sido criterios ambientales los que han impulsado el desarrollo de las energías renovables.
El aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en capas altas de la atmósfera, en especial CO2 proveniente del uso de combustibles fósiles, que son causa del cambio climático es hoy la primera razón para impulsar estas energías. Así lo propugnan diferentes organizaciones ecologistas.
Energía hidráulica
Otra razón para la extensión de las energías renovables es la necesidad de encontrar fuentes autóctonas de energía para muchos de los países que importan combustibles fósiles y gastan en ello una parte importante del resultado de sus exportaciones o de sus recursos económicos.

Esto es así fundamentalmente en los países del Tercer Mundo, que no disponen de yacimientos propios de hidrocarburos. Las energías renovables son además una importante fuente de empleo, en gran medida distribuido en el mundo rural. Así lo valora la Comisión Europea y las organizaciones sindicales de los países miembros.
Ventajas e inconvenientes medioambientales
Ventajas
- Es renovable.
- No se consume. Se toma el agua en un punto y se devuelve a otro a una cota inferior.
- Es autóctona y, por consiguiente, evita importaciones del exterior.
- Es completamente segura para personas, animales o bienes.
- No genera calor ni emisiones contaminantes (lluvia ácida, efecto invernadero...)
- Genera puestos de trabajo en su construcción, mantenimiento y explotación.
- Requiere inversiones muy cuantiosas que se realizan normalmente en comarcas de montaña muy deprimidas económicamente.
- Genera experiencia y tecnología fácilmente exportables a países en vías de desarrollo.
Inconvenientes
- Altera el normal desenvolvimiento en la vida biológica (animal y vegetal) del río.
- Las centrales de embalse tienen el problema de la evaporación de agua: En la zona donde se construye aumenta la humedad relativa del ambiente como consecuencia de la evaporación del agua contenida en el embalse.
- En el caso de las centrales de embalse construidas en regiones tropicales, estudios realizados han demostrado que generan, como consecuencia del estancamiento de las aguas, grandes focos infecciosos de bacterias y enfermedades. En Brasil el brote de dengue fue asociado con las represas construidas a lo largo del río Paraná.

Fuente: http://html.rincondelvago.com/energia-hidraulica.html